lunes, 28 de septiembre de 2009

odio a las hadas






















viernes, 25 de septiembre de 2009

atrapa sueños

.
Recuerdo que cuando era chico había una pared que me dividía.
Ante extraños actuaba en forma tímida, quieto, en voz baja... casi que ni quería que me noten.
En cambio, en casa, donde familiarmente nos resguardábamos de los extraños, yo gritaba, mordía, rasguñaba, llamaba la atención en tantas formas como podía.
Había una pared que me sacaba estando adentro y me entraba estando afuera. Era dos.

Mi mamá tampoco era la misma cuando estábamos a solas que cuando llegaba mi papá, o cuando había terceros entre nosotros.
Ella no era yo, ni yo era ella, uno estaba arriba y el otro abajo y viceversa también, había jerarquías... siempre reversibles, dominios, habilidades, ritmos subliminales, éramos cómplices y teníamos el mismo código. Sin necesidad de hablar.
Ilusorio y verdadero a la vez.

Una relación de amantes es una ilusión verdadera.
Hay terceros que parece que no están... pero están. ¡Ahí! Sus ojos. Su presencia. Sus dimes y diretes: su juicio.
Lo que no está fuera está dentro.
Lo que sale de adentro va a parar afuera. Lo que entra se sale...
o no sale más...
o nunca más vuelve a entrar...
(O bien, en los casos más amorosos, entra y sale, sale y entra,
entre uno y otro.)

Lo que rechazamos de nosotros mismos nos persigue
desde afuera.
Una relación de amantes es una oportunidad de ser auténticos. Sacarnos unas máscaras demasiado pesadas y ponernos otras, más ligeras, más vivaces, más igneas. Pero al fin y al cabo, ambos tipos de máscaras están hechas con el mismo material. Y el cuerpo de cada uno de los amantes es un cuerpo dividido.
Algo se queda, algo se va.

Los amantes saben que la Muerte ronda sus cuartos de hotel, y por eso se apuran a dar toda la vida que tienen en una hoguera que los nace a cada instinto.

Una relación de amantes es un espejismo: hecho de espejos.
Soy como vos en un 20%, el otro 80% es una guadaña que se balancea haciendo tajos que miden mi vida a la altura de modelos modelados -ascendiente descenso- y trajes y antifaces y letras prestadas al abecedario... y una dirección perdida, en los recodos del tiempo
y en los tajos hechos al espacio.


Me pregunto: ¿habrá que hablar con nuestra muerte alguna vez?
¿Cómo se puede hablar con quien permanece tan callado?

Una relación de amantes es un velo que tapa todos los agujeros que tiene la noche. Un beso gratuito. Una constelación de luchas perdidas en un millar de siglos que tiene nuestra especie sobre esta tierra.
Una mentira muy sentida.
Consentida.
Silenciada en una sonrisa tragada que se fué a los ojos.

Del otro lado una familia que perdura. Una Idea que también es un refugio del dolor (un refugio contra la posibilidad de despedazarnos). Un anhelo de perdurar, una victoria, así sea en otros ojos y otra piel y otra época. Un palacio (aunque de afuera parezca sólo ruinas).
Una Idea... un llamado a nuestro nombre real, el que sabemos auténtico.


Mis dientes ya no son tan fuertes como cuando era chico, ya no muerdo con tanta facilidad... ni siquiera a las personas que me dan su confianza.
Por otro lado, ya no soporto quedarme callado tanto tiempo, ni siquiera estando con extraños.
De mi papá aprendí cosas que él nunca me enseñó, de mi mamá aprendí una música que ella nunca notó o habrá escuchado en una frecuencia diferente.
Supongo que ya no soy aquellos dos.

Mi juicio está hecho de mis experiencias. De rubores y sensaciones. De adentros que pude exteriorizar y adentros que se me escaparon y ya no se si volverán... Mi juicio está hecho en base a pérdidas y agujeros, y también a cicatrices. A paredes que construí aquí y allá. A conocimientos que robé para protegerme. Estrellas. Paraísos enterrados. Tesoros de cartón. Mis sentidos están hechos en base a juicios prestados y a tiempos robados de un afuera... que me traga y a veces me escupe.

Es extraño descubrir que la conexión tan mágica que había entre mi mamá y yo era simplemente
un malentendido.


verás, mi querida extraña,
del otro lado de mí sigue habiendo un punto vacío
un anhelo
un extrañar muy interiorizado
un sueño suelto
irresuelto, libre,
de que alguien con cuerpo de mujer haga que sienta a este cuerpo de hombre
y que por otro lado
esa misma persona -en el mismo tiempo y espacio- haga que me sienta acompañado.


Arrojo una moneda al lago de tus lágrimas
círculos concéntricos danzan desde
donde
mi deseo cayó.

domingo, 20 de septiembre de 2009

PENSAMIENTO

.
primera escena:
Repitió la misma anécdota y volvió a reir. Para él era como un rito. Me lo contaba una y otra vez, cada vez como si fuera la primera... ¿no recuerda que ya me lo dijo? o... ¿será que él no quiere olvidar... al protagonista de esa anécdota?

Nuestras guerras nos dejan cicatrices, en el mejor de los casos...
de lo contrario son un agujero negro del que salen miles de plagas y demonios por las noches
cada noche.

Los ritos celebran a alguien. Idea. Interiorizada. De alguien. Que hizo, hilo, lo que hizo de su vida: nos dió una forma de ver la vida.
por cada ángel hay un demonio.
por cada guerra ganada una porción de mundo.

Ideas
flotando
que ayudan
a vivir.




Nos celebramos en nuestros mitos (Ideas
que si sabes escuchar alguien te dejó como clave
para ganar una guerra).






escena dos (del mismo rito):
Hay un laberinto. Un montón de voces calladas. Una Idea perdida mirando desde algún agujero.
Una oscuridad muy precisa. Espesa. Casi táctil.
Una manera "adecuada" de ver la vida.
Un hilo. Un precio y un desprecio. Flotando en el aire... miles de otras maneras de ver la vida...
Una periodicidad leída en una música.
Una forma "adecuada" de decirlo.
El ángel agarró al demonio
a las trompadas.
Se desangelizó.
Al demonio en cambio lo terminaron idealizando
por su resistencia ante tanta humillación.
Comprendido:
Yo no me fío de mí.
Deshilachándonos:
desunificándonos
des
dibujando
nos
:un destino
temido construido heredado contagiado computado (manipulado) complicado concatenado
-dentro nuestro-
con
reflejos.


...dicen que dicen
que si tratas de esquivar tu destino
lo realizas...





escena tres:
Me fuí... y a lo lejos se seguía escuchando la misma anécdota y la misma risa mecánica.
Y así fue que... consulté a un adivino acerca de mi destino. Quería saber si desencadenaría una tragedia o una comedia.
El adivino -un psicoanalista- cerró la puerta para que los fantasmas no se escapen...
En el horóscopo del periódico
decía:
"si no ríes al hacer el amor
(si no haces el amor al reir)
no estás con la persona
adecuada."

Nuestras guerras nos mantienen en pie.
Del otro lado la tristeza
de los días repitiéndose igual, siempre igual
sin veladas
ni risas ni recuerdos.
sin
vuelos
vueltos desvelos
ahora
desde akí.
De nuestras guerras nacemos.
A cada día.

Ideas imantadas
divagando
ideas cargadas.
Contrincantes intrincándonos
..
.


escena final:
Arrojo una moneda a la fuente de los deseos...
En el centro de los círculos concéntricos
una guerra por ganar
antes de morir.

deseo con ideas:
idea de besarte.
(y de amatArte.)







un ritual
abierto
desangrándose.

jueves, 17 de septiembre de 2009

cuervos

Pantalla en blanco: proyecto imágenes.

Mis genes se complotaron para brindarme un destino. Un destino me arrastró hasta este día esta hora este momento en ke estoy escribiendo luego de..
casi
descubrir ke el destino X estaba hecho para
mí...
¿para quién?
¿Qué me hace mi destino?

Se puede rechazar el don. el hechizo. el mi hecho
de que al derecho o alrevés cabalgamos en las mismas brazas.

Mal trecho.
abrazas a alguien. se abrasa, y el corazón se apaga en un aleteo, herido
por un nunca más justo directo
en la sien.

derramábanse
los recuerdos por todos los cordones de todas las calles que iban siendo absorvidas por ese nunca más
mi
todo se puso gris y un cuervo aleteó
mucho viento y estacadas de una guadaña invisible
tajos
relinchando...

Hasta hoy,
inclusive...

las burbujas rotas.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Kenning

Me atemorizo. Recopilo y replico mis miedos. Repaso cada esquina del círculo, perfectamente circular. Cada tres semanas. Cada ciclo.
¿La luna que vuelve es la misma que la que se marchó?

Me inyecto miedo.


Es apenas un agujero. Un conector entre el adentro y el afuera, una aguja interfiriendo en la piel herida, un afuera que está adentro, que me vacía, que me hace dejar de ser quien creo que soy y que tampoco me hace ser otro. Apenas un mal agüero. Interiorizado. En ese agujero me busco y busco a los otros. A cada uno. Pero...
es más que yo...
me pierdo
y pierdo a los demás
en ramas lab
erín
tic
as
.
!
¡


Un reloj que desconoce el tiempo
marca:
otra vez el mismo miedo.
Pero esta vez es nuevo. El antiguo se gastó en su momento.
¿O es el mismo?
¿Todo el tiempo soy el mismo? (¿Cada vez es más intenso o soy yo que estoy perdiendo mi fuerza?)
¿Es natural sentirse así?
¿Es
artificial?

Se oyen lobos aullar:
son dos.
Me inyecto veneno. El veneno cambia los olores del cuerpo. Mi miedo ya no se huele, no duele, y en cambio se huele podredumbre y aliento a enfermedad.


Vuelvo a empezar:
Estoy en medio de un bosque que a veces también es un desierto con luces de neón. El bosque es un oasis. O un pulmón. No veo que haya otro ser humano.
Me reciben dos cuervos.
Sé llaman Hugin y Munin -de alguna manera lo sé-, y también sé que sus nombres en nuestra lengua significan pensamiento y memoria.




El anillo del dios de la guerra
cada nueve días
gotea ocho nuevos anillos del mismo tamaño.


Mis miedos
son interferencias
propiedades
que no me dejan oír
me propiamente
en los demás, a los demás en mí.

Me los inyecto como quien se inyecta un Dios que le permita sentirse social y naturalmente justificado. Yo, en cambio, necesito enmiedarme, para no sentir que puedo no sentir
que el umbral de una muerte /una separación/ puede ser atravesado con vida.

Me encamino hacia un árbol
donde estaré colgado ::solo:: por nueve noches y ocho días.
Aprendiendo a leer
/mi impropio miedo de mi/
las runas dibujadas en mi cuerpo.
(Sintonías y transintonías.)

martes, 8 de septiembre de 2009

Vulnerable

.

¿Para qué vives?

¿Para no defraudar a tus padres, a tu país, a tu escuela, a tu niñera, a tus perros y gatos?
¿Para pagar con sangre la deuda de tener sangre, carne, sueños?
¿Para qué te levantas cada mañana estando tan cerca de haber dejado de soñar sueños que no te pertenecen?
Sueños colectivos que preguntan en nombre de nadie...
Heredados de generación en generación.
cadena de tiempo en tiempo
¿No te tienta dejar de responder?
Te pregunto.

Ey tú
ahí del otro lado:
El que me habla y no me escucha
al que le hablo y no lo escucho,
(circuito cerrado de ton a son y de son a ton)
¿qué pasaría si dejo de responderte?
De
obedecerte.

a b c...
¿Aborrecerte?
¿Por qué crees que soy tan lineal?
No estoy aquí, estoy allá.
Hay un niño que me llama. Lo dejé encerrado dentro de un placard. No quería que viese esta horrenda realidad. En el placard hay sueños... con los que se puede alimentar y que puede soñar mientras yo
desinfecto
al menos un camino en este bosque circular para que pueda caminar hacia adelante.
Mañana estará listo.

No, no te aborresco. Te arbolesco.
Y Todo vuelve a empezar.
Y mañana nunca llega.
El suicidio es contagioso.
Los milagros sólo suceden cuando son inútiles.
Basta que advenga uno
para que los demás lleguen como mariposas.
Los caminos se le muestran a quién no puede verlos. Al sordo, en cambio, se le susurra al oído cosas obsenas para que sienta el aire,
cerca, muy cerca,
de una música que provoque su sonrisa.

El niño dentro del placard no debe ver estas cosas. No se debe dejar llenar la cabeza. No debe sufrir. No debe dejar que lo dejen.

¿Para qué vives?
¿Para qué soportas la orden ancestral?
¿Para quién te cuidas? ¿De quién te escapas?

El suicidio es irresistible cuando lo vives en alguien cercano.

¿Me dejas?
Si me dejas me mato. Si no me dejas te mato a tí. ¿Te matas? Entonces de tí me muero.
El suicidio está prohibido...
¿Pero quién puede juzgarlo?

La muerte llama y si lleva un rostro familiar se hace dificil no responder.
Encadenados a otras vidas.
¿Cuántas capas hay
antes que la muerte sea verdadera?

¿Cuántas pieles podemos disfrutar antes de que seamos un único esqueleto?

¿Estás ahí?
¡Responde!
¿Quién es el dueño de tus actos?
Y si no hay nadie del otro lado...
¿Con quién hablamos?
¿Para quién actuamos?
Si dejáramos de com-partirnos... ¿la muerte se haría Olvido?
El amor es simple.
Es una caricia, un compartir en una tarde de sol,
un refugiarse en una cama y una música suave,
un televisor encendido que nadie ve,
una mirada que un tercero no notaría...
El amor no exige sacrificios
y por eso es frágil.
(Si pudiera verlo un Dios sádico... todo este dolor tendría sentido.)
El amor es lo que queda de todo lo perdido.

Al niño del placard le siguieron creciendo pelos y uñas. Me lo dijo un emisario que llegó en un sueño. Aunque su olor ya no es el mismo, se hizo más intenso. Doloroso.

He construido una pared. Para que no me llamen más los muertos.
Les he perdonado y les he pedido perdón.
Pero no quiero olvidarlos y por eso dibujé sus nombres en la misma pared.
Cuando dejes de buscarlo aparecerá el milagro.
Los milagros no sirven para nada, no son útiles.
La vida no sirve para nada.
Ella reina, manda, demanda,
necesita...
Respondo al silencio:
en mi sangre las vibraciones y partículas de quienes me amaron
y que sigo amando en silencio.
He querido abrir el placard una y otra vez. De un solo tajo. Jamás tuve el valor. El niño sigue siendo demasiado pequeño e indefenso. No puedo dejar que salga de ahí. No es el momento ni el lugar.
Hay sangre en el labavo. El espejo está vacío. El reloj se detuvo.
El niño ya se habrá hecho sueño o ceniza cuando vuelva a verlo. Todavía me llama desde afuera. Desde arriba. Revoloteando. En las noches sin estrellas cuando el mundo se hace neutro.
.
.
:
.. . .


¿Para qué vivo?
Para no tener que justificarme.
Para amar y agradecer.
Odiar si es necesario.
¡Y el milagro sucede!
.

.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Devenir

.
.
"Sumido en su melancolía, Orfeo se mantuvo cantando en los bosques notas desafinadas... hasta que un día las Bacantes llegaron y le pidieron que honrara a Dionysos. Orfeo se negó, ya que había renegado de todos los dioses excepto de Apolo, el Uno y único Sol que desde entonces le había dado luz a su existencia. Por entonces, ya había perdido su música y su arte. Las bacantes, enfurecidas ante el rechazo, lo devoraron... por negarse el a beber y hacer el amor con ellas. El desdichado Orfeo, tras lo cual, quedó reducido a una cabeza y a no poder morir, no poder siquiera llegar como sombra al Hades, donde se hubiese podido re encontrar con su viejo amor.
Flota hasta una playa su cabeza, donde es dejado y abandonado en manos de los sacerdotes de Apolo."
.
.











¿Qué fué lo que viste, desdichado Orfeo?
¿Qué viste cuando volteaste aquella vez y los muros que dividen este mundo del inframundo quedaron sellados para siempre en tú y tu amor?

Hay quienes dicen que lo que viste fue a la Muerte, en el rostro de tu amada. Sorteaste a los demonios y encantaste con tu música a las fieras infernales. Pero no habías visto tu muerte hasta que la viste en el rostro de tu amada.
Hay quienes dicen que la viste a ella
la dulce Euridice
coqueteando con un demonio rebelde.
Y no
pudiste
perdonárselo!!!

Pobre Orfeo desdichado
que desde entonces construyó una pared:
entre la vida y la muerte
entre el hombre y la mujer
entre el Bien y el Mal
entre la salud y la enfermedad
entre los cuerdos y los descolgados
los atados y los depravados
entre el sexo y el amor
lo único y lo múltiple
los perdidos y los encontrados
las alas y las patas
entre el alma y el cuerpo
entre lo tuyo
y lo mío.

Pobre,
pobre Orfeo abandonado.